Fueron tan increíblemente relevantes The Beatles para la historia universal de la cultura popular que hasta tienen varios días al año en los que sus fans les recuerdan. Son muchos los que les rezan cada 6 de julio, ya que ese mismo día de 1957 Paul McCartney y John Lennon se conocieron en una feria que se celebraba en la parroquia de St. Peter’s, ubicada en el modesto barrio de Woolton, en Liverpool. Otros, lo hacen cada 10 de julio, en homenaje a esa fecha de 1964, cuando los cuatro inmortales integrantes de la banda regresaron a su Liverpool natal para el estreno de su película A Hard Day’s Night. Hay seguidores, incluso, que se deciden incluso por el 16 de enero, la fecha de inauguración, allá por 1957, de la mítica The Cavern, la sala en la que todo comenzó. Pero, en realidad, ese día suele hacer frío y llueve (¿cuándo no) en Liverpool y por eso, el Día Internacional de The Beatles se celebra cada 25 de junio, fecha en la que, en 1967, el grupo británico interpretó All You Need is Love, para el programa Our World, en lo que supuso la primera transmisión global vía satélite de la historia.

En todo caso, cualquier día es perfecto para recordar al grupo más trascendente de la historia universal de la música popular.
La primera marca global de la industria cultural
Y es que The Beatles no solo revolucionaron la música popular en la década de 1960, sino que también construyeron una de las primeras grandes marcas globales dentro de la industria cultural. Fueron muchísimo más allá de lo que era un grupo musical en aquel tiempo y superaron la competencia que en aquella época dorada de la cultura pop les ofrecían Bob Dylan, Beach Boys o The Rolling Stones, auténticos fenómenos contemporáneos que miraban al cuarteto de Liverpool como sacrosanta referencia… y no solo en lo musical.
El descomunal éxito de The Beatles, que aún pervive en nuestro tiempo con solo dos miembros vivos y sin actividad conjunta desde hace más de ¡55 años! no fue únicamente fruto de su talento artístico, sino del desarrollo de una imagen coherente, fácilmente reconocible y acompañada de estrategias promocionales innovadoras que marcaron un antes y un después en la relación entre música y publicidad.
Cuando nadie en su sano juicio hablaba de “imagen de marca”, The Beatles fueron los primeros que, en el mundo de la música, la comenzaron a construir. Y en ello tuvo una importancia capital la figura de Brian Epstein, conocido como “el quinto Beatle”, que cambió radicalmente de opinión desde que consideró como “muy tonto” el nombre de The Beatles cuando vio por primera vez aquella denominación en un luminoso de una sala cualquiera de Liverpool, hasta que se convirtió en el mánager de la banda más importante de todos los tiempos.
Guiados por Epstein, “el bueno”
Gracias a Epstein “el bueno” (después de conocer las terribles andanzas del delincuente sexual Jeffrey Epstein, bien lo podríamos llamar así), el grupo cambió por completo su manera de relacionarse con un número de fieles que aumentaba exponencialmente tras cada triunfal actuación. Y lo hizo, precisamente, dotándoles de una particular imagen de marca ya desde el propio escenario. Cuando Epstein se hizo cargo de la banda, sus componentes llevaban vaqueros y chaquetas de cuero y sus actuaciones eran, básicamente, desordenados conciertos de rock and roll, tan habituales en la época. Él les convenció para que vistieran de traje sobre el escenario, para que suavizaran sus actuaciones y para que ni comieran ni fumaran frente al público. Él fue, por si todo lo anterior era poco, el inductor del famoso mop top, el mítico corte de pelo que ya quedaría para siempre ligado a la imagen de The Beatles.
Sin embargo, el cuarteto de Liverpool, a principios de los años sesenta, solo era eso, cuatro tipos que, eso sí, tenían cada uno una cierta “imagen personal”, —el rebelde, el romántico, el introvertido y el gracioso—, lo que provocaba una identificación más sencilla por parte de los fans británicos que, ya en aquellas primeras épocas, comenzaron a llenar los escenarios de las ciudades más importantes de las islas.
La aparición de la Beatlemanía
Pero para convertir un fenómeno relativamente local en algo absolutamente planetario había que ser revolucionario, tanto en el fondo como en las formas. Y en este segundo sentido, The Beatles, sabiamente guiados por Epstein, se convirtieron en unos maestros de las campañas de imagen. En este sentido, posee grandísima importancia su llegada a Estados Unidos, con su presencia en 1964 en el programa televisivo “The Ed Sullivan Show”, lo que permitió que millones de espectadores descubrieran al grupo simultáneamente, generando un fenómeno mediático sin precedentes que, no en vano, se conocería como “Beatlemanía”.
Hasta aquel momento, a nadie en el mundo de la música se le había ocurrido hacer ruedas de prensa, como sí hicieron The Beatles en Estados Unidos, además de exitosas apariciones en programas de máxima audiencia, como el citado anteriormente. Pero es que nadie había pensado nunca en el concepto del merchandising aplicado a la industria musical. Y fueron ellos los primeros en vender productos como pósters, ropa, juguetes, tazas y todo tipo de recuerdos, extendiendo su presencia en la vida cotidiana de los fans. Este enfoque permitió convertir la popularidad en una fuente constante de ingresos y, al mismo tiempo, reforzar la visibilidad de la marca en múltiples contextos. Solo a modo de curiosidad, se calcula que hoy en día, en pleno siglo XXI, el merchandising de The Beatles continúa generando cada año en torno a 25 millones de dólares.
Pero es que el cuarteto británico rompió la baraja de la incipiente comunicación global cuando, en 1967 y en plena guerra de Vietnam, protagonizó la retransmisión global de la canción All You Need Is Love, considerada una acción promocional pionera a escala internacional y que dotó al grupo de su condición de indiscutible portavoz de valores universales como la paz global y la unidad.
Y qué decir de que, solo un año después, The Beatles conformaran su propia empresa, Apple Corps, que aún a día de hoy, y pese a sus continuas luchas con el gigante tecnológico con el que comparte la mágica denominación de la manzana, continúa generando casi 100 millones de dólares de ingresos cada año.
Una de las primeras acciones promocionales de Apple Corps fue absolutamente revolucionaria en su momento. Los mismísimos componentes de The Beatles invitaban a jóvenes talentos a enviar sus maquetas musicales, bajo conceptos creativos como “This man has talent…”, mostrando su capacidad para utilizar la publicidad no solo como promoción musical, sino también como herramienta para expandir su ecosistema creativo. Seguro que ahora, varias décadas después, todo eso nos suena de algo ¿verdad?
Además, películas que protagonizaron los propios The Beatles, como A Hard Day’s Night o Help!, actuaron como potentes herramientas promocionales, integrando narrativa audiovisual y música en una misma experiencia, lo que hoy se consideraría una estrategia de marketing de contenidos.

El paso de cebra más célebre de la historia
Por no hablar, o mejor sí, hagámoslo un ratito antes de terminar, del paso de cebra más famoso de toda la historia. La portada del disco Abbey Road, de 1969, es el ejemplo más claro de que la creatividad no está, en absoluto, reñida con la sencillez. Al fotógrafo Iain Macmillan, amigo de Lennon y de McCartney, se le ocurrió fotografiar al cuarteto en las inmediaciones del estudio en el que estaban grabando su duodécimo álbum de estudio. Pidió la colaboración de un policía que por allí pasaba para cortar el tráfico tan solo durante diez minutos y eligió la quinta de las solo seis fotografías que tomó para conseguir una imagen, absolutamente icónica, que se convirtió en una de las claves para entender la cultura popular de todo un siglo, el XX.

Ni rastro del nombre del grupo en aquella portada de disco, ya no hacía falta porque eran universalmente conocidos, Paul McCartney descalzo (simplemente porque hacía calor en agosto en Londres), el Volkswagen Blanco que se convirtió en un objeto de culto y un lugar, absolutamente random, como dirían ahora las nuevas generaciones, que se convertiría, y lo sigue siendo aún a día de hoy, en un lugar de obligada visita para seguidores, y no tanto, del grupo que inventó, además de una manera inconfundible de hacer la mejor música de nuestra historia, el concepto de la marca publicitaria en la cultura popular.

